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Déficits vitamínicos en la tercera edad

A lo largo de la vida, no solo cambia la realidad económica, que se puede afianzar gracias a una renta vitalicia de pensión, sino que hay que procurar a las personas de la tercera edad una alimentación adecuada, con los nutrientes y vitaminas necesarios. 

Como seguro que imaginas, las vitaminas que tendrán que cobrar mayor protagonismo son las que fortalezcan los huesos, presentes en muchos alimentos y suplementos que a veces hay que incorporar a la dieta. 

Varias causas pueden estar detrás de eventuales déficits vitamínicos. Por ejemplo, un aporte calórico insuficiente, la disminución de apetito, un uso excesivo de laxantes, algunos medicamentos o patologías crónicas. Por lo general, una dieta rica en frutas, verduras y pescado está indicada para todas las edades, aunque cada grupo de población tendrá diferentes carencias.

Vitamina D

Imprescindible en la edad adulta y en la tercera edad porque protege de varias enfermedades e infecciones. Es bastante común que, entre las personas mayores, haya déficit elevado de esta vitamina. Es clave para fortalecer la masa ósea. 

La vitamina D nos proporciona el calcio adecuado para mantener los huesos fuertes y sanos. Un déficit puede hacer que se vuelvan quebradizos y que aparezca la osteoporosis. Esta vitamina está en el pescado azul, los lácteos o la yema de huevo. 

Vitamina C

Esta vitamina aporta antioxidantes claves para el funcionamiento de distintos órganos, además de frenar el envejecimiento de la piel. La vitamina C nos ayuda a reducir el colesterol malo (LDL). Por eso, la dieta de los usuarios de los centros del Grupo Los Nogales incluye la cantidad adecuada de alimentos ricos en antioxidantes como frutas y verduras frescas.

Vitamina B

Esta vitamina suele escasear durante la vejez y, como consecuencia, puede aparecer anemia. Entre las vitaminas del grupo B encontramos el ácido fólico o folato, presente en las verduras de hojas verdes, frutas cítricas, granos y cereales integrales y en el hígado. 

Vitamina K

Es la responsable directa de que la sangre circule correctamente, así como del buen funcionamiento de la coagulación. Encontramos vitamina K en determinados alimentos como el brócoli, las espinacas o los espárragos.

Omega 3

Una cantidad adecuada de ácido Omega 3 en nuestra dieta ayuda a regular enfermedades relacionadas con el corazón además de controlar el azúcar. Los pescados azules como el salmón contienen este ácido graso.

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