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Ictus y verano: una mala combinación

Las altas temperaturas y los cambios de rutina aumentan el riesgo de padecer arritmias cardíacas e ictus, principalmente aquellas personas que tienen enfermedades cardiovasculares. Eso se debe a que en vacaciones se cambian los hábitos alimenticios y se deja a un lado el ejercicio. Unas situaciones que no se dan en las residencias Los Nogales porque nuestros mayores mantienen durante todo el año la misma rutina y una dieta equilibrada.

La rutina de nuestros es la misma durante todo el año. Por las mañanas realizan sus ejercicios físicos y mentales con los terapeutas ocupacionales, fisioterapeutas y psicólogos.

En las comidas, se sigue una dieta compuesta en un 60% de hidratos de carbono, un 30% de grasas y un 15% de proteínas. Lo único que cambia es el tipo de comida, sirviéndose en verano ensaladas y sopas frías mientras que en invierno se ofrecen más caldos y comidas calientes.

Además, en el interior de las residencias nuestros mayores no notan la temperatura que hace fuera. Y es que tanto en verano como en invierno se mantiene la temperatura recomendable para la salud de los residentes, que es de 25 grados.

Grandes profesionales

Además, en Los Nogales contamos con un gran equipo sociosanitario que trata las secuelas provocadas por un ictus para obtener la mejor adaptación posible en el desempeño de sus actividades cotidianas.

Asimismo, contamos con programas de rehabilitación neurocerebral integradas por equipos multidisciplinares de profesionales especializados en rehabilitación del daño cerebral.

Y todo ello sin perder relación con los demás residentes. Y es que mantener una vida social activa mejora el estado psicológico de los pacientes que han sufrido un accidente cerebrovascular y favorece su recuperación.

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