La magia del Carnaval en una residencia de mayores
Celebraciones significativas que unen a la comunidad y favorecen el bienestar emocional
La llegada del Carnaval en una residencia de mayores se vive como un evento que involucra a residentes, familiares y profesionales, llenando el centro de color desde mucho antes del gran día. Para conocer de primera mano cómo estas actividades favorecen la estimulación cognitiva y el bienestar emocional, entrevistamos a Ana Isabel Rodríguez, Terapeuta Ocupacional, y Ana Marín, Psicóloga, de nuestro centro de Pacífico. Ambas nos explican cómo la preparación de disfraces, los talleres de reminiscencia y la fiesta temática permiten a las personas mayores expresarse, reforzar sus habilidades sociales y crear vínculos afectivos dentro de la comunidad del centro.
El Carnaval en una residencia de mayores empieza a vivirse mucho antes del día de la fiesta. En Los Nogales, nuestras personas residentes, profesionales y familiares colaboran en la organización para dar forma a una celebración pensada a su medida. Los preparativos arrancan con la decoración de los espacios y la elaboración de los disfraces, un proceso que despierta la creatividad y estimula habilidades como la imaginación y la psicomotricidad.

«La participación de las personas residentes en la preparación de sus propias actividades reduce la sensación de incertidumbre y favorece el sentimiento de responsabilidad», explica Ana Marín, Psicóloga de Pacífico.
Implicarse desde el inicio en la planificación del Carnaval en una residencia de mayores incrementa la motivación y aporta seguridad y sentido de control. Saber qué se va a hacer y formar parte de la organización favorece la participación activa en la vida del centro, refuerza la confianza en sus capacidades y estimula funciones cognitivas como la memoria y la atención, al tiempo que potencia el compromiso y la responsabilidad compartida.
Una fiesta de disfraces, juegos simbólicos y mucha diversión
El día de la celebración, el equipo de Animación Sociocultural dio forma a una original fiesta de disfraces temática en la que cada participante representó una parada de metro. Desde empresarios en “Banco de España” hasta jueces y presos en “Tribunal”, la creatividad llenó cada rincón del centro. La sorpresa fue aún mayor cuando algunos familiares se sumaron a la propuesta y participaron activamente en este juego simbólico, compartiendo el Carnaval en una residencia de mayores con sus seres queridos.

<<El disfraz y el juego tienen importantes beneficios para la salud mental y el bienestar emocional>>, explica Ana Marín, Psicóloga de Pacífico.
Tal y como señala, caracterizarse permite expresar la creatividad y reducir el estrés, al tiempo que actúa como una distracción positiva frente a las preocupaciones cotidianas. Adoptar distintos roles favorece la empatía y la comprensión, ya que invita a ponerse en el lugar de otro personaje. Además, celebrar Carnaval en una residencia de mayores potencia las habilidades sociales, refuerza la confianza y fomenta la interacción en un entorno lúdico y seguro.
Una celebración que estimula la mente y favorece el bienestar emocional
La implicación del equipo de Terapia Ocupacional fue fundamental para que la celebración se convirtiese en una oportunidad para favorecer la estimulación cognitiva y el bienestar emocional. A través de talleres de reminiscencia, las personas residentes recordaron cómo vivían el Carnaval en su juventud, comparándolo con la actualidad.
«Recordar cómo celebrábamos el Carnaval nos ayuda a situarnos en el tiempo y a compartir vivencias que forman parte de nuestra historia», destaca Ana Isabel, Terapeuta Ocupacional de Pacífico.
Este tipo de talleres contribuye a reforzar la orientación temporal y permite salir de la rutina diaria con una actividad motivadora. Además, estimula la memoria y fortalece el sentimiento de pertenencia al grupo, reforzando los vínculos entre las personas residentes.
En Los Nogales entendemos cada celebración como una oportunidad para crear comunidad. Implicamos a las familias de forma natural en la vida del centro, favoreciendo encuentros significativos que fortalecen los lazos afectivos y contribuyen a que nuestras residencias sean espacios abiertos, cercanos y llenos de vida.

