Las consecuencias del edadismo en la salud mental de las personas mayores
Reforzamos la autonomía, el bienestar emocional y el envejecimiento activo mediante intervenciones individualizadas
Sandra Marín, Psicóloga en Los Nogales Santa Eugenia, define el edadismo como una forma de discriminación hacia un grupo concreto de personas en función de su edad. En la tercera edad, se manifiesta en conductas basadas en estereotipos que infantilizan a la persona, haciendo que pierda su autodeterminación e independencia en las actividades de la vida diaria. En la siguiente entrada del blog, exploramos las consecuencias del edadismo en la salud mental de las personas mayores y el compromiso de Los Nogales con su bienestar emocional.
<<Adaptamos cada plan de intervención a la historia de vida y la situación personal de cada mayor, combatiendo el edadismo desde un modelo de Atención Centrada en la Persona>>,
—expresa Sandra Marín.
Las consecuencias del edadismo afectan directamente a la autoestima y a la percepción que las personas mayores tienen de sí mismas. Comportamientos como no validar sus opiniones, restringir su capacidad de decisión o realizar tareas por ellos, fomentan la dependencia y generan un autoconcepto negativo.
Lejos de ser una ayuda, este exceso de protección puede derivar en lo que se conoce como “profecía autocumplida”: si la persona percibe que no se confía en sus capacidades, acaba dejando de intentarlo, lo que provoca una pérdida real de autonomía. A nivel conductual, estas dinámicas pueden traducirse en abandono de actividades, pasividad o retraimiento social, afectando de manera significativa a la calidad de vida.
Por ello, es clave promover entornos seguros que potencien un envejecimiento activo en los que se reconozcan y valoren las habilidades que las personas mayores aún conservan.
¿Cómo detectar a tiempo las consecuencias del edadismo en la tercera edad?
Para prevenir el impacto negativo del edadismo en la salud mental de las personas mayores, es fundamental saber identificar a tiempo ciertos cambios conductuales y emocionales. Entre las señales más frecuentes se encuentran:
—Verbalizaciones negativas sobre su valía, como “no valgo para nada”, “soy un estorbo” o “ya me da todo igual”, que reflejan una pérdida de confianza y la interiorización de estereotipos asociados a la edad.
—Tristeza, apatía o estado de ánimo deprimido, que puede manifestarse en desmotivación o falta de interés generalizado.
—Irritabilidad o resistencia ante la ayuda, derivada de la sensación de pérdida de control sobre su propia vida.
—Aislamiento social y desinterés por actividades que antes resultaban placenteras, favoreciendo la desconexión del entorno.
Una detección temprana de las consecuencias del edadismo permite intervenir de manera eficaz, adaptando las acciones a la situación de cada persona y a los factores que más influyen en su autoestima.
Actuación e intervención con propósito
Nuestra estrategia para reducir las consecuencias del edadismo se basa en una visión positiva de la persona mayor: en lugar de centrarnos en sus déficits, nos enfocamos en potenciar las capacidades que aún puede desarrollar, con los apoyos y adaptaciones necesarios. Además, abordamos el edadismo desde su raíz, trabajando con tres grupos clave:
1—Equipo multidisciplinar del centro: Psicología, Terapia Ocupacional, Fisioterapia y Animación Sociocultural colaboran de manera coordinada para intervenir en la vida diaria de nuestros centros y generar un impacto positivo. A través de formaciones sobre trato digno y cultura del cuidado, reforzamos buenas prácticas y prevenimos comportamientos edadistas en el día a día.
2—Familiares y seres queridos: mediante charlas informativas, pautas de actuación y contacto continuo, orientamos sobre cómo actuar ante situaciones relacionadas con la autoestima, la motivación o la negativa a realizar actividades, asegurando que refuercen positivamente las capacidades de la persona mayor.
3—Las propias personas residentes: trabajamos directamente con ellas para favorecer la adaptación a nuevas situaciones y potenciar las actividades que todavía pueden realizar, promoviendo su autodeterminación, confianza y sensación de control sobre su propia vida.
En Los Nogales, abordamos las consecuencias del edadismo desde un enfoque de Atención Centrada en la Persona, en el que adaptamos cada plan de intervención a la historia de vida, situación personal y necesidades de cada mayor. A través de un acompañamiento individualizado, contribuimos a un envejecimiento activo, saludable y con propósito de forma significativa y respetuosa. Así, nuestro principio guía es claro: nos centramos en poner el valor en la persona, no en la edad que tenga.

