Qué llevar a una residencia de mayores para sentirse como en casa
El papel de los objetos personales, la familia y el entorno en la adaptación a un nuevo hogar
El traslado a una residencia supone un cambio importante en la vida de una persona mayor, por lo que sentirse reconocida, acompañada y parte del nuevo entorno resulta clave durante el proceso de adaptación. Crear un espacio propio y mantener la continuidad con su historia personal puede ayudar a vivir esta etapa con mayor seguridad y bienestar. Laura Moreno y María Nadezna Miguel, psicólogas de Los Nogales Imperial, nos revelan qué llevar a una residencia de mayores para favorecer el proceso de adaptación y la importancia de un acompañamiento respetuoso por parte de profesionales y familiares.
«Es importante identificar aquellas pertenencias que ayuden a cada persona a reconocerse en el nuevo entorno, haciéndolo sentir como propio»
—explica Laura.
¿Qué tipo de objetos o pertenencias personales pueden ayudar a mantener la conexión con la propia historia y hacer que el nuevo espacio resulte más familiar?
Fotografías, álbumes, libros, recuerdos de viajes, objetos decorativos o incluso algún mueble especial pueden ayudar a promover un sentimiento de pertenencia hacia el nuevo espacio residencial de la persona mayor. Además, es recomendable incorporar elementos vinculados a sus aficiones e intereses, como música, materiales de escritura o pintura, o pequeñas colecciones.
Siempre que sea posible, la elección debe hacerse contando con la participación de la persona mayor, preguntándole qué prefiere tener cerca, qué objetos son importantes para ella y cómo le gustaría organizar su espacio.
Así, qué llevar a una residencia de mayores dependerá de cada persona. No existe una lista de objetos imprescindibles que funcione para todos, ya que lo importante es identificar aquellas pertenencias que ayuden a cada residente a reconocerse en el nuevo entorno y a sentirlo como propio.
Desde el punto de vista psicológico, ¿qué importancia tiene para una persona mayor poder personalizar su habitación y qué valor emocional tienen estos elementos más allá de su utilidad?
Personalizar la habitación va más allá de la decoración, ya que contribuye a preservar la identidad, la memoria y la sensación de control sobre el nuevo entorno en el que reside la persona.
Esto puede ser especialmente importante cuando existen dificultades de memoria o deterioro cognitivo, ya que los elementos conocidos favorecen la orientación y actúan como referencias de la propia historia. Al mismo tiempo, poder elegir qué llevar a una residencia de mayores y cómo organizar la habitación refuerza la autonomía y permite mantener la capacidad de decisión sobre aspectos cotidianos, con un impacto positivo en el bienestar emocional y la autoestima.
De este modo, la habitación deja de ser únicamente un espacio de cuidado para convertirse en un lugar propio en el que la persona residente mantiene su identidad, favoreciendo un envejecimiento digno en un entorno cercano, familiar y significativo.
¿Qué papel desempeña la familia a la hora de preparar la habitación y acompañar a la persona durante este proceso de adaptación?
La familia tiene un papel fundamental en el proceso de adaptación, tanto por la importancia del vínculo afectivo como por el conocimiento que tiene de la historia, las costumbres y las preferencias de la persona. Mantener el contacto, las visitas y los momentos compartidos aporta continuidad emocional y ayuda a que esta nueva etapa no se viva como una ruptura con su vida anterior.
Al mismo tiempo, la adaptación también afecta a la propia familia, por lo que mantener una comunicación cercana con el equipo ayuda a resolver dudas y generar confianza. De este modo, familia y profesionales aportan miradas diferentes pero complementarias que permiten ofrecer un acompañamiento más personalizado y respetuoso.
Además de los objetos personales, ¿qué papel desempeñan el entorno y el acompañamiento que ofrece Los Nogales en el proceso de adaptación y en conseguir que ese nuevo espacio se convierta poco a poco en un hogar?
En Los Nogales entendemos que sentirse como en casa va más allá de personalizar una habitación. Por eso, nuestro modelo de cuidado pone el foco en conocer la historia y las necesidades de cada persona, así como sus intereses y preferencias.
El acompañamiento se construye desde la escucha activa, con el objetivo de generar una relación entre residente y profesional basada en la confianza. De este modo, el entorno no se limita a responder a unas necesidades asistenciales, sino que también ofrece oportunidades para seguir participando y formando parte activa de la vida del centro.
Con el tiempo, las rutinas, las relaciones y las experiencias compartidas generan seguridad, familiaridad y sentimiento de pertenencia. Nuestro objetivo es que cada persona pueda seguir siendo ella misma en esta nueva etapa y que Los Nogales se convierta, poco a poco, no solo en el lugar donde vive, sino en un espacio que reconoce como propio.

